Mi amiga Ewelina me ha preguntado por el secreto del salmorejo.
Y como yo no tengo secretos para mis amigos, escribo en el blog la recetilla y así todos podréis hacerlo.
Aunque creo que no hay mucho secreto en esta receta sí hay que decir que los ingredientes que lleva deben ser buenos.
Ingredientes:
2 kg de tomates (colorados y duros, como bien dice mi madre. Si no son duros, al menos deben estar firmes al tacto)
1 diente de ajo
3/4 kg de pan blanco y con mucha miga (mejor si es pan del día anterior)
1 vaso de aceite virgen extra (aprox. 300ml)
1 chorreón de vinagre de vino
Sal al gusto
Huevo duro (opcional)
Jamón serrano picado (opcional)
Vamos allá.
Primero, pelamos los tomates y los vamos metiendo en un vaso de batidora cortados en cuartos (si alguien tiene la thermomix este paso se lo puede ahorrar ya que yo meto los tomates enteros).
Pelamos el diente de ajo y lo echamos junto con los tomates.
Batimos los tomates con el ajo hasta que se queden líquidos.
Agregamos el pan al líquido dejándolo como dos o tres minutos para que se empape bien y sea más fácil batirlo.
Cuando pasen los dos o tres minutos agregar el aceite´, sal al gusto y un chorreón de vinagre (aprox. 1-2 cucharadas).
Batir hasta que la mezcla sea homogénea y sin grumos.
Probablemente, el truco está en batir mucho la mezcla pero hay que hacerlo con cuidado porque podemos quemar la batidora.
Por último, añadir un huevo y 50 grs. de jamón serrano todo muy picado por persona.
¡¡¡¡Disfrutad!!!!
martes, 21 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
ARROZ PARA 20 PERSONAS
En honor de mi primo Fran y en el de mi futura prima, Sandra.
Hemos estado en la despedida de soltero de mi primo Fran .
A ver, el chaval se nos casa con Sandra y había que festejarlo.
El caso es que Mario, otro de mis primos, y Sergio, el hermano de Fran, organizaron todo para que no nos faltara de ná.
Así que, con el permiso y beneplácito de todos los asistentes, me puse manos a la obra y cociné una paella (o perol, o simplemente, arroz) para 17 personas que, dicho sea de paso, comemos como 20.
Aunque solo tengo fotos del resultado, os indico el paso a paso de la receta.
Ingredientes:
1 kilo de carne de pollo deshuesada
1,5 kg de carne de cerdo (paleta o cabecero)
1 cabeza de ajos
2 pimientos rojos de asar
3 pimientos verdes de asar
3 cebollas grandes
2 kilos de tomates
1 litro de vino de mesa
3/4 litro de aceite de oliva
4 cucharadas de sal
2 kgs de arroz
5 litros de agua
colorante
1,5 kg de gambas crudas
Empezamos calentando el aceite y una vez caliente se agregan los dientes de ajo pelados y troceados junto con toda la carne a la que se añade sal.
Se rehoga durante un buen rato y cuando esté la carne casi hecha se saca y se reserva.
Se agregan las cebollas y los pimientos verde y rojo cortados en trozos no muy pequeños y se hace un sofrito con ello a fuego relativamente vivo. Se le añade sal para que las verduras suelten todo su jugo cuando se rehoguen.
Cuando las verduras estén bien cocinadas y blanditas se agrega la carne reservada anteriormente y el litro de vino. Hay que dejar que el vino se evapore removiendo de vez en cuando para que no se pegue el sofrito.
Añadir los tomates sin pelar y cortados en trozos no muy grandes en el momento en el que el vino se haya evaporado. Dejar que se rehogue bien el tomate estando bien atento ya que se pega fácilmente.
Cuando el tomate se haya rehogado bien, añadir directamente los dos kilos de arroz y remover durante 1 ó 2 minutos. Ahora, hay que agregar los 5 litros de agua y poner 1 cucharada de colorante alimentario.
Remover quitando lo que pueda haberse quedado pegado en el fondo del perol y dejar que hierva ya sin remover y a fuego medio durante aproximadamente veinte minutos (o hasta que se vea el arroz no esté duro). Cuando falten 10 minutos para terminar, añadir las gambas.
Cuando se retire del fuego, dejar que repose el arroz 10 minutos.
A disfrutar!!!
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| ¡No me dejaron ni llegar a la mesa para hacerle la foto bonita! |
Hemos estado en la despedida de soltero de mi primo Fran .
A ver, el chaval se nos casa con Sandra y había que festejarlo.
El caso es que Mario, otro de mis primos, y Sergio, el hermano de Fran, organizaron todo para que no nos faltara de ná.
Así que, con el permiso y beneplácito de todos los asistentes, me puse manos a la obra y cociné una paella (o perol, o simplemente, arroz) para 17 personas que, dicho sea de paso, comemos como 20.
Aunque solo tengo fotos del resultado, os indico el paso a paso de la receta.
Ingredientes:
1 kilo de carne de pollo deshuesada
1,5 kg de carne de cerdo (paleta o cabecero)
1 cabeza de ajos
2 pimientos rojos de asar
3 pimientos verdes de asar
3 cebollas grandes
2 kilos de tomates
1 litro de vino de mesa
3/4 litro de aceite de oliva
4 cucharadas de sal
2 kgs de arroz
5 litros de agua
colorante
1,5 kg de gambas crudas
Empezamos calentando el aceite y una vez caliente se agregan los dientes de ajo pelados y troceados junto con toda la carne a la que se añade sal.
Se rehoga durante un buen rato y cuando esté la carne casi hecha se saca y se reserva.
Se agregan las cebollas y los pimientos verde y rojo cortados en trozos no muy pequeños y se hace un sofrito con ello a fuego relativamente vivo. Se le añade sal para que las verduras suelten todo su jugo cuando se rehoguen.
Cuando las verduras estén bien cocinadas y blanditas se agrega la carne reservada anteriormente y el litro de vino. Hay que dejar que el vino se evapore removiendo de vez en cuando para que no se pegue el sofrito.
Añadir los tomates sin pelar y cortados en trozos no muy grandes en el momento en el que el vino se haya evaporado. Dejar que se rehogue bien el tomate estando bien atento ya que se pega fácilmente.
Cuando el tomate se haya rehogado bien, añadir directamente los dos kilos de arroz y remover durante 1 ó 2 minutos. Ahora, hay que agregar los 5 litros de agua y poner 1 cucharada de colorante alimentario.
Remover quitando lo que pueda haberse quedado pegado en el fondo del perol y dejar que hierva ya sin remover y a fuego medio durante aproximadamente veinte minutos (o hasta que se vea el arroz no esté duro). Cuando falten 10 minutos para terminar, añadir las gambas.
Cuando se retire del fuego, dejar que repose el arroz 10 minutos.
A disfrutar!!!
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| ¡Cómo nos pusimos! |
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| Fran comiendo paellita rica, rica |
jueves, 2 de junio de 2011
SOLOMILLO CON ENSALADILLA
Hoy me siento espléndido.
Parece que me he levantado con ganas de darme uno de esos gustos culinarios que se da uno de vez en cuando pero tengo que intentar no ser muy derrochador.
O al menos, no pensar que estamos a primeros de mes y que acabamos de cobrar y que el dinero no se acaba. Vamos, que ya no me acuerdo de hace tres días cuando estaba la cuenta con los números casi colorados “de tanto sufrir”, como decía la copla.
Así que me voy a dar el capricho pero sin tirar la casa por la ventana.
Solomillo de cerdo con ensaladilla rusa.
Para los no iniciados en el arte de cocinar (y de hacer la compra, que también es muy importante) os diré que el solomillo tiene una parte externa que se llama “punta de solomillo” y que, por ser más fea, es más barata y no se diferencia en nada del sabor y textura del solomillo completo.
Para los que tienen que hacer dieta, el solomillo es la parte del cerdo con menos grasa (incluso menos que algunas partes de la ternera).
Que me enrollo… Vamos al lío:
Para esta receta (2 personas) vamos a necesitar:
- 6 puntas de solomillo de cerdo (300 grs. aprox.) (Precio: 1,50€, con el precio del kilo a 4,50€)
- 1 bolsa de preparado para ensaladilla (500 grs.) (Precio: 0,70€)
- 1 vaso de aceite (0,50€)
- ¼ de vaso de leche (0,10€)
- Sal
- 1 diente de ajo (0,05€)
- 1 cucharada sopera de perejil o cilantro (Precio: en algunos comercios te lo dan gratis, en caso de no conseguirlo fresco, el perejil seco puede valer).
- 10 aceitunas para decorar la ensaladilla (0,20€)
Precio total para dos personas: 3,00€. Precio/persona: 1,50€ (¡¡qué caro, Dios mío!!)
Cuece las verduras de la ensaladilla tal y como ponga en la bolsa.
Escúrrelas y resérvalas en el frigorífico.
Vamos a hacer una mayonesa. No es nada difícil y si tienes batidora se hace en 2 minutos.
Como estamos en una época en la que el calor puede estropear los alimentos, he decidido hacer mayonesa de leche o “lactonesa” como la llaman algunos.
En un vaso batidor, añade todos los ingredientes de la mayonesa: en este caso, la leche, el aceite, el ajo, la sal y el cilantro o perejil.
Introduce la batidora hasta el fondo y comienza a batir hasta que empiece a emulsionar sin moverla. En el momento en que empiece a emulsionar, mueve lentamente y de arriba abajo la batidora.
Si quieres una mayonesa más consistente, añade más aceite.
El aceite más adecuado para hacer mayonesa en casa es el más ligero de oliva (0,4º) porque le aporta menos sabor. Yo lo he hecho con aceite virgen extra con 1º de acidez porque me gusta el sabor más fuerte.
Reserva la mayonesa en la nevera.
Al meter las verduras cocidas y la mayonesa en la nevera, logramos que no se quede la ensaladilla muy líquida por el calor. Así que más o menos en media hora puedes sacarlas.
Añade parte de la mayonesa a las verduras y mezcla bien.
Una vez mezcladas las verduras con la mayonesa, moldea bien la ensaladilla y añádele por encima más mayonesa para que quede bonita.
Pon unas aceitunas por encima para decorar.
Como sobrará salsa, se puede guardar y utilizar como acompañamiento en pastas, arroces, otras carnes, pescados, etc…
Vamos con la carne:
Abre las puntas de solomillo y golpéalas ligeramente (de esta manera quedarán aún más tiernas).
Si quieres prepararlas con antelación, una vez que las hayas abierto todas, úntalas con un poco de aceite y guárdalas en el frigorífico durante 1 día como máximo.
Calienta una sartén o plancha con 1 cucharada de aceite y cuando esté bien caliente, echa las puntas de solomillo que ocupen la superficie sin amontonarse.
En uno o dos minutos, se habrán hecho por un lado.
Dales la vuelta y hazlas por el otro lado.
No las voltees constantemente ni las presiones sobre la plancha porque perderán el jugo y no estarán tiernas (sólo hay que hacerlas “vuelta y vuelta”).
Preséntalas en un plato, acompáñalas con la ensaladilla.
Exquisito, ¿verdad?
Como esta comida no tiene mucha complicación, es ideal para cuando quieras comer caliente sin necesidad de pasar mucho tiempo en la cocina.
Puedes dejar preparados los solomillos y la ensaladilla con antelación y cuando llegues a casa sólo tienes que cocinar la carne.
A ALEMANIA LE AMARGAN LOS PEPINOS...
Pues a mí, no.
Aquí os dejo un manjar exquisito. Ya no barato sino baratísimo.
Y aprovecho para hacerlo en memoria de mi padre al que le encantaba esta sencillísima receta de verano. (Va por tí, papá).
Cogemos un pepino.
Lo lavamos bien (como siempre se ha hecho, a ver si ahora los alemanes piensan que los pepinos nacen en los supermercados ya limpitos y todo...).
Lo pelamos ya que, si no lo pelamos, amarga.
Lo cortamos en cuartos y...
¡A disfrutar!
Aquí os dejo un manjar exquisito. Ya no barato sino baratísimo.
Y aprovecho para hacerlo en memoria de mi padre al que le encantaba esta sencillísima receta de verano. (Va por tí, papá).
Cogemos un pepino.
Lo lavamos bien (como siempre se ha hecho, a ver si ahora los alemanes piensan que los pepinos nacen en los supermercados ya limpitos y todo...).
Lo pelamos ya que, si no lo pelamos, amarga.
Lo cortamos en cuartos y...
¡A disfrutar!
domingo, 22 de mayo de 2011
LA TABERNA DE LAS FERNANDICAS - LEDESMA (SALAMANCA)
Hoy es domingo y hemos decidido ir a Ledesma. Me han hablado de un sitio que, por mucho que lo alaben, aún no me lo creo.
Hoy día, es imposible encontrar un restaurante como el que me dicen.
Así que, como santo Tomás, voy a meter el dedo en la llaga... y finalmente, creer.
Cojo el coche y nos dirijimos a Ledesma.
Por la S-300 (pasando por Villamayor y Juzbado) son algo menos de 25 minutos a una velocidad legal.
Entramos en el pueblo de Ledesma y en la Plaza de Santa Elena (aunque lo de plaza es un decir) se encuentra la Taberna Las Fernandicas.
Como es domingo, quiero ser precavido y hacer una reserva para dos personas.
Entramos al local por vez primera y preguntamos si podemos reservar.
Tere, una señora de aspecto afable nos trata como si fuésemos allí de toda la vida y nos dice que no hay problema, que vayamos a la hora que queramos que vamos a tener sitio.
En fin, que damos una vuelta por Ledesma y nos tomamos un pequeño refrigerio en la plaza del castillo en la que hay un verraco de piedra de época ancestral.
Hace un sol espléndido y se nota que la primavera está en todo su apogeo. Hace calor y apetece la terracita (y la cervecita, claro).
Es temprano pero decidimos acudir a nuestra cita con la Taberna Las Fernandicas (y con Tere, claro), así que nos dirigimos hacia allí ("p'allí" como dicen los castizos por estos lares).
La Taberna tiene algo más de cien años según Tere y se les llama "las Fernandicas" porque son las hijas de Fernando (su abuelo) las que empezaron con el negocio familiar en aquellos años.
En cuanto aparecemos por allí un tufillo a buena comida nos da la bienvenida junto a Tere que nos lleva amablemente a nuestra mesa.
¿Cómo explicaros a los que no habéis estado allí el ambiente de este lugar? Tengo que intentarlo...
¿Os acordáis de la casa de vuestra abuela?
A quienes tengamos la suerte de haber disfrutado o de seguir disfrutando de nuestra abuela, la señora Tere nos pega el empujón para acordarnos de ella en el primer acercamiento. Sin tapujos, sin protocolos... "Sentaos ahí que váis a comer estupendamente..."
El típico "tenemos" se traduce por un "hoy he hecho..." que le da al tufillo de la entrada el significado de que ella es la responsable de tal "guisado".
Y enumera los platos de memoria porque los ha hecho ella misma esta mañana.... y ayer por la noche.
"Hoy he hecho: de primero, entremeses de nuestra matanza, patatas revolconas, ensalada, alubiada..."
" De segundo, unas codornices en salsa, o cabrito (al horno o frito), tostón frito..."
De primero elegimos unos entremeses (sachichón, chorizo y jamón serrano) y unas patatas revolconas (puré de patatas con pimentón y torreznos).
De segundo codornices y tostón frito.
Y se marcha a la cocina.
En el entretanto, echamos una ojeada alrededor de nosotros y en la pequeña habitación se distribuyen cinco mesas con manteles a cuadros y la decoración típica de la casa de una abuela (el sagrado corazón, un reloj de pared, una dedicatoria enmarcada y una fotografía pintada de cuando Tere era moza y agasajaba a los pollos-pera con sus incipientes guisos).
Y entra Tere con jarra de vino y gaseosa y una botella helada de agua... para empezar.
"¿Todo bien? ¿Vienen ustedes de Madrid?"
"Todo bien, gracias."
"No, ¡¡¡aquí la que tiene que agradecer que vengan ustedes soy yo!!! "
Y se marcha a por nuestras viandas.
Y llegan las viandas y nos disponemos a disfrutar de ellas y nos deja para que estemos cómodos con nuestra degustación.
Cuando terminamos nuestros entremeses y "revolconas" no tarda ni un minuto en venir a retirar nuestros platos, ofrecer más pan y preguntar si todo va bien ("Muy bien, gracias." "¡No, gracias a ustedes por venir!" Espeta siempre a nuestros agradecimientos).
Nos trae lo que suponíamos que era el plato fuerte (las codornices y el tostón frito) y atacamos por ambos flancos.
Las codornices son las más tiernas que he probado en mi vida con un regusto a escabeche riquísimo y el tostón (en otros sitios "cochifrito") está crujiente por fuera y tierno por dentro, textura de perfección.
Aún sin haber degustado ni la mitad de la pitanza, aparece el marido de Tere portando una mesa baja sobre la cual hay más de media docena de quesos diferentes, una tabla de madera y un cuchillo y te sueltan: "Eso para que comáis todo lo que queráis; pero esperad un momento que os traemos la carne de membrillo casera y un poco más de pan." Nos miramos y sonreímos y seguimos disfrutando de los manjares que tenemos.
El ambiente es tan familiar, tan de casa, que en ese momento, aparecen dos parejas por la puerta que no tienen por menos que saludarnos con un "que aproveche"; lo agradecemos y yo, que estaba ya cortando alguno de los quesos, ofrezco, y como si de la familia fueran, aceptan de buen grado por lo que el ambiente del pequeño saloncito se torna aún más acogedor.
Los quesos están exquisitos. Hay de los que le mandan a la Casa Real, según Tere, y también de los pueblos de alrededor y, esto lo digo yo, uno tierno que con la carne de membrillo casera está superior.
Cuando la abuela (perdón, Tere) aparece con las viandas de nuestros acompañantes "familiares" y la oigo decirle a uno de ellos: "Anda, cómete otro trozo más", las miradas se tornan pícaras y hay sonrisas y guiños cómplices como si de un juego de nietos se tratara.
Y se acerca a nuestra mesa disfrutando también ella del ambiente que ha creado y nos pregunta: "de postre ¿flan?" y se responde ella misma: "sí, flan" y trae un plato que parece el sombrero de D. Quijote con medio flan de huevo con caramelo casero que quita el hipo.
Hala, un cuarto de flan para cada uno. Y que no sobre, dice ella, porque me he tirado hasta las tantas de la noche haciéndolo. Y vaya si te lo comes...
Ahítos de comer, con más sueño que un koala en verano, ofrece café que lo sirve en la misma cafetera antigua donde se ha hecho y copita de licor para rebajar el "aperitivo" que por supuesto, también se vienen de viaje con nuestros cuerpos.
Le pedimos la cuenta y nos dice "son 43 euros" lo que sale a 21,50€ por persona; sin duda, bien pagados y mejor aprovechados.
Nos despide con dos besos a cada uno y un "volved cuando queráis" que aseguras que se cumplirá... muy pronto.
Taberna Las Fernandicas
C/ Del Cerezo, 2 (plaza de Santa Elena)
Ledesma - Salamanca
Tfno: 923 57 00 54
Hoy día, es imposible encontrar un restaurante como el que me dicen.
Así que, como santo Tomás, voy a meter el dedo en la llaga... y finalmente, creer.
Cojo el coche y nos dirijimos a Ledesma.
Por la S-300 (pasando por Villamayor y Juzbado) son algo menos de 25 minutos a una velocidad legal.
Entramos en el pueblo de Ledesma y en la Plaza de Santa Elena (aunque lo de plaza es un decir) se encuentra la Taberna Las Fernandicas.
Como es domingo, quiero ser precavido y hacer una reserva para dos personas.
Entramos al local por vez primera y preguntamos si podemos reservar.
Tere, una señora de aspecto afable nos trata como si fuésemos allí de toda la vida y nos dice que no hay problema, que vayamos a la hora que queramos que vamos a tener sitio.
| Tere, la Fernandica |
En fin, que damos una vuelta por Ledesma y nos tomamos un pequeño refrigerio en la plaza del castillo en la que hay un verraco de piedra de época ancestral.
Hace un sol espléndido y se nota que la primavera está en todo su apogeo. Hace calor y apetece la terracita (y la cervecita, claro).
Es temprano pero decidimos acudir a nuestra cita con la Taberna Las Fernandicas (y con Tere, claro), así que nos dirigimos hacia allí ("p'allí" como dicen los castizos por estos lares).
La Taberna tiene algo más de cien años según Tere y se les llama "las Fernandicas" porque son las hijas de Fernando (su abuelo) las que empezaron con el negocio familiar en aquellos años.
En cuanto aparecemos por allí un tufillo a buena comida nos da la bienvenida junto a Tere que nos lleva amablemente a nuestra mesa.
¿Cómo explicaros a los que no habéis estado allí el ambiente de este lugar? Tengo que intentarlo...
¿Os acordáis de la casa de vuestra abuela?
A quienes tengamos la suerte de haber disfrutado o de seguir disfrutando de nuestra abuela, la señora Tere nos pega el empujón para acordarnos de ella en el primer acercamiento. Sin tapujos, sin protocolos... "Sentaos ahí que váis a comer estupendamente..."
El típico "tenemos" se traduce por un "hoy he hecho..." que le da al tufillo de la entrada el significado de que ella es la responsable de tal "guisado".
Y enumera los platos de memoria porque los ha hecho ella misma esta mañana.... y ayer por la noche.
"Hoy he hecho: de primero, entremeses de nuestra matanza, patatas revolconas, ensalada, alubiada..."
" De segundo, unas codornices en salsa, o cabrito (al horno o frito), tostón frito..."
De primero elegimos unos entremeses (sachichón, chorizo y jamón serrano) y unas patatas revolconas (puré de patatas con pimentón y torreznos).
De segundo codornices y tostón frito.
Y se marcha a la cocina.
En el entretanto, echamos una ojeada alrededor de nosotros y en la pequeña habitación se distribuyen cinco mesas con manteles a cuadros y la decoración típica de la casa de una abuela (el sagrado corazón, un reloj de pared, una dedicatoria enmarcada y una fotografía pintada de cuando Tere era moza y agasajaba a los pollos-pera con sus incipientes guisos).
Y entra Tere con jarra de vino y gaseosa y una botella helada de agua... para empezar.
"Todo bien, gracias."
"No, ¡¡¡aquí la que tiene que agradecer que vengan ustedes soy yo!!! "
Y se marcha a por nuestras viandas.
Y llegan las viandas y nos disponemos a disfrutar de ellas y nos deja para que estemos cómodos con nuestra degustación.
| Los entremeses de la matanza que hacen ellos |
| Patatas revolconas con sus torreznos |
Nos trae lo que suponíamos que era el plato fuerte (las codornices y el tostón frito) y atacamos por ambos flancos.
Las codornices son las más tiernas que he probado en mi vida con un regusto a escabeche riquísimo y el tostón (en otros sitios "cochifrito") está crujiente por fuera y tierno por dentro, textura de perfección.
| Las codornices más tiernas que he probado en mi vida |
| Tostón (cochifrito) crujiente por fuera y tierno por dentro |
El ambiente es tan familiar, tan de casa, que en ese momento, aparecen dos parejas por la puerta que no tienen por menos que saludarnos con un "que aproveche"; lo agradecemos y yo, que estaba ya cortando alguno de los quesos, ofrezco, y como si de la familia fueran, aceptan de buen grado por lo que el ambiente del pequeño saloncito se torna aún más acogedor.
| La mesa con los quesos |
Cuando la abuela (perdón, Tere) aparece con las viandas de nuestros acompañantes "familiares" y la oigo decirle a uno de ellos: "Anda, cómete otro trozo más", las miradas se tornan pícaras y hay sonrisas y guiños cómplices como si de un juego de nietos se tratara.
Y se acerca a nuestra mesa disfrutando también ella del ambiente que ha creado y nos pregunta: "de postre ¿flan?" y se responde ella misma: "sí, flan" y trae un plato que parece el sombrero de D. Quijote con medio flan de huevo con caramelo casero que quita el hipo.
Hala, un cuarto de flan para cada uno. Y que no sobre, dice ella, porque me he tirado hasta las tantas de la noche haciéndolo. Y vaya si te lo comes...
| Un cuarto de flan para cada uno |
Le pedimos la cuenta y nos dice "son 43 euros" lo que sale a 21,50€ por persona; sin duda, bien pagados y mejor aprovechados.
Nos despide con dos besos a cada uno y un "volved cuando queráis" que aseguras que se cumplirá... muy pronto.
Taberna Las Fernandicas
C/ Del Cerezo, 2 (plaza de Santa Elena)
Ledesma - Salamanca
Tfno: 923 57 00 54
viernes, 20 de mayo de 2011
ROLLITOS DE ESPÁRRAGOS CON JAMÓN
Después de los donuts, me ha entrado un remordimiento de conciencia que no veas…
Así que me voy a portar bien (por ahora) y me voy a hacer unos rollitos de espárragos con jamón.
Vamos a necesitar:
- 2 manojos de espárragos verdes frescos (unos 600 grs.) (precio: 2€)
- 6 lonchas de jamón serrano (250 grs. aprox.)(precio: 3€)
- 1 cucharada de aceite (precio: 0,05€).
Es decir, para 2 personas la receta de espárragos para no engordar sale por 2,5€ por persona aprox.
De postre te tomas un yogur (desnatado a ser posible) y se te quita el remordimiento… hasta dentro de un rato.
Vamos al lío:
Hay que preparar los espárragos. Su tallo es bastante fibroso por lo que hay que cocinar sólo la parte que sea tierna al comer y desechar el resto. Para ello, se parte el espárrago por la zona más próxima a la zona baja del tallo (aproximadamente, la mitad del espárrago que nos venden). Para que os hagáis una idea os enseño los espárragos ya partidos.
Lávalos y ponlos a cocer al vapor unos 7 minutos desde que el agua empiece a hervir. En caso de que no tengas posibilidad de cocerlos al vapor, también los puedes cocer en agua, aunque pierden mucho sabor y propiedades en el agua de cocción.
Escúrrelos.
Coge una loncha de jamón y envuelve con ella 6 ó 7 espárragos.
Pincha un palillo para que no se deshaga el rollito.
Calienta una sartén con una cucharada de aceite. Con fuego moderado, cocina los rollitos durante dos minutos dándole la vuelta (ayúdate de los palillos) cuando veas que el jamón y los espárragos se doran.
No utilicéis sal en esta receta ya que el jamón serrano aporta toda la que se necesita.
¡¡¡A disfrutar!!!
jueves, 19 de mayo de 2011
DONUTS AL HORNO
Ayer me dije: “Vamos a hacer donuts y nos los comemos por la mañana”.
Dicho y hecho (los donuts... y comerlos por la mañana, así no hay quién haga dieta. Aunque hechos al horno tienen bastantes calorías menos).
En fin, que aquí os dejo la recetilla de marras.
Hay que tener en cuenta que aquí lo importante es el tiempo; sin prisas, la masa tiene que hacer su trabajo lentamente para que nos queden unos donuts ligeros y tiernos.
Lo mejor de todo es que en esta hornada me han salido 10 donuts de buen tamaño y, cuando os diga el precio aproximado de cada donut, os echaréis las manos a la cabeza pensando en lo que os gastáis en la tienda de la esquina o en el super…
Si tenéis niños o queréis daros un festín por la mañana del domingo, esta receta podéis hacerla el sábado por la tarde.
Para los que pasen de las calorías (cosa que envidio), les aconsejo que frían la masa en vez de hornearla ya que ahorrarán tiempo y les saldrán algo más esponjosos.
Bueno, ahí va la recetilla:
Para empezar, os digo los ingredientes y sus precios aproximados:
650 gramos de harina (yo he usado de fuerza, aunque de repostería tampoco está mal) (Precio: 0,25€)
20 grs de levadura fresca (Precio:0,20€)
1 huevo (Precio:0,10€)
200 gr. Azúcar (Precio:0,15€)
1 cucharadita de sal (Precio: ¿?)
250 ml (una taza de desayuno) de leche desnatada (yo he puesto desnatada pero si lo haces con leche entera o semi, eso que ganas en sabor…) (Precio:0,15€)
1 vaso pequeño (75ml.) de aceite / margarina o mantequilla (75gr) (Precio:0,40€)
Pues bien, el precio total de los 10 donuts grandes es de alrededor de 1,00€; lo que nos sale a 0,10€ por cada donut de un tamaño superior al que podemos comprar en la tienda…
Después de ponernos los dientes largos, vamos a lo que vamos…
En un bol grande echamos casi toda la harina (dejamos 50 gramos para ensuciar la tabla de trabajo después) y desmenuzamos en ella la levadura.
Hacemos un hueco en la harina y vertemos la leche (templada) removiendo con una cuchara de madera hasta que se quede una pasta. Quedará algo de harina sin mezclar por lo que le echaremos el huevo y la mitad del aceite y volvemos a mezclar.
Cuando se haga una masa compacta, espolvoreamos con la harina sobrante la superficie donde vayamos a trabajar y amasamos durante 5 minutos.
Hacemos una gran bola de masa.El bol que hemos utilizado antes lo embadurnamos con aceite y ponemos la masa dentro. Cubrimos con el aceite restante y dejamos reposar en sitio templado-cálido (se puede meter en el horno sin encender o bien cerca de un radiador o de cualquier fuente de calor moderado). Esperamos alrededor de una hora (o hasta que la masa doble su volumen).
(Como veis en la foto, hay un agujero en medio de la masa. Normalmente, lo hago con el dedo para ver si la masa ha subido correctamente. Si vuelve la masa a rellenar el hueco es que aún le falta por levantar.)
Volvemos a amasar para que la masa pierda el aire que tiene y dejamos reposar otros 20 minutos.
Una vez, transcurrido ese tiempo, vamos haciendo bolas del tamaño de la palma de la mano y con el dedo índice se les hace un agujero en el medio y se le hace forma de rosquilla (creo que esta es la parte más divertida, aparte de comerse el donut, claro).
Los vamos colocando en una bandeja de horno previamente espolvoreada con harina para que después no se peguen.
Con un pincel de cocina (o con una cucharita) embadurnamos con un poco de leche los donuts para que salgan blanditos.
Precalentamos el horno a 160ºC y, sin poner el grill (la parte de arriba del horno, para entendernos), colocamos la bandeja con los donuts a media altura. De esta manera no se quemarán por abajo (a mí se me han quedado un poco tostados por abajo porque los he colocado algo más debajo de la mitad del horno).
Hornear durante 20 minutos.
Poner un cazo con medio vaso de agua y cuatro cucharadas de azúcar y verter por encima de los donuts cuando se saquen del horno.
BUENÍSSSSSIMOS!!!!
martes, 17 de mayo de 2011
DORADA AL HORNO
En este blog, pretendo demostrar que cualquiera puede cocinar sin necesidad de ser muy mañoso y sin gastar mucho dinero.
Por lo de mañoso, las personas que me conocen pueden corroborar que para mí, eso de cambiar una bombilla es cosa de ingeniería eléctrica y lo de montar un mueble de IKEA… (pues, que de eso, ni hablamos.)
Así que comienzo este periplo bloguero.
Si al menos una sola persona logra satisfacer su interés por el conocimiento culinario con lacocinadepeto.blogspot.com ya me puedo sentir satisfecho.
De antemano pido perdón por los errores que pueda cometer y por si alguien se sintiera herido en sus conocimientos sobre cocina (del tipo: "mi madre lo hace de otra manera"o"mi abuela lo hace bastante mejor"...)
Si al menos una sola persona logra satisfacer su interés por el conocimiento culinario con lacocinadepeto.blogspot.com ya me puedo sentir satisfecho.
De antemano pido perdón por los errores que pueda cometer y por si alguien se sintiera herido en sus conocimientos sobre cocina (del tipo: "mi madre lo hace de otra manera"o"mi abuela lo hace bastante mejor"...)
Ah, y como de bien nacidos es ser agradecido, le agradezco a mi mujer (Maridó) el haberme metido en este embrollo y a mi madre sus conocimientos de cocina sin los cuales yo tendría el mismo placer culinario que un león (servir y listo).
Para empezar, hoy va la cosa de pescado (dorada al horno). Fácil y económico.
Si echamos un vistazo a los ingredientes
y hacemos un cálculo a ojo de lo que pueden costar:
-2 doradas de ración (entre 300 y 400 grs.) En la pescadería diremos que le quiten las vísceras y las escamas (nada más) y los abran un poco por la mitad. Precio: 6 €
- 4 ó 5 dientes de ajo (Precio: 0,15€)
- 1 cebolla grande (Precio: 0,20€)
- 1 limón (Precio: 0,25€)
- Aceite (3-4 cucharadas) (Precio: 0,10€)
- Vino de mesa para desglasar (medio vaso. Precio: 0,10€)
- Sal (Precio: venga ya, hombre!!!!)
Pues bien, el precio total de esta comida no llega a los 7 € por lo que si comen 2 ó 3 personas (dependerá de las personas y del hambre que haya) os saldrá el precio por persona a 3,5€ (lo que no está nada mal tratándose de pescado).
Habrá quien diga que hay gasto de electricidad (que yo no sé calcular) pero es como si vas a un restaurante en coche.
En fin, que lo dejamos en 4€ por persona y si te gusta el pescado pues mejor que mejor.
En fin, que lo dejamos en 4€ por persona y si te gusta el pescado pues mejor que mejor.
Vamos a ver cómo hacemos este delicioso plato…
Precalentamos el horno a 220ºC (10-15 minutos dependiendo del horno) y ponemos la rejilla en la parte baja del horno.
Ponemos un chorrito de aceite en la bandeja de horno (yo he utilizado pyrex, si tienes placa de horno metálica, vale; y si es de barro, mejor).
Troceamos la cebolla en juliana (es decir, en tiras) y la distribuimos uniformemente encima de la bandeja. Le ponemos sal y un chorrito de aceite por encima.
Metemos la cebolla y la dejamos unos 15 minutos (o hasta que se dore).
Majamos en un mortero los dientes de ajo, le agregamos sal, 2 cucharadas de aceite y el zumo del medio limón.
Hacemos tres incisiones en el lomo de las doradas y metemos en ellas las medias rodajas de limón
Embadurnamos el interior y exterior de las doradas con la mezcla del mortero.
Adornamos las doradas con las medias rodajas de limón que nos hayan sobrado y las ponemos sobre la cebolla que habíamos metido previamente en el horno.
Cocinamos entre 20 y 30 minutos. A mitad de cocción (10 minutos) le ponemos el medio vaso de vino mezclado con otro medio vaso de agua.
Cocinamos entre 20 y 30 minutos. A mitad de cocción (10 minutos) le ponemos el medio vaso de vino mezclado con otro medio vaso de agua.
Servimos (con cuidado de no quemarnos) y disfrutamos con quien nos parezca.
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